martes, 26 de abril de 2016

Una experiencia para recordar: III Jornadas de Nueva Evangelización


Una cosa sí que tenemos clara, y es que este maravilloso fin de semana compartido en las III Jornadas de Nueva Evangelización han marcado un antes y un después en nuestras vidas. 

Las Jornadas han sido para nosotras una experiencia intensa de encuentro con el Señor, que nos ha dejado más dispuestas a seguirle con entusiasmo, a vivir las diferentes actividades con alegrìa, dejándonos interpelar por Él. El poder de convocatoria que tiene el Espíritu Santo de reunirnos y enseñarnos cómo tenemos que evangelizar.

Tanto las ponencias como los talleres condensaron de manera complementaria y explícita que para evangelizar debemos apoyarnos en la oración, la formación y la capacitación. Teniendo claro que nuestro centro siempre es Dios. Además, las ponencias y talleres nos ayudaron  a ser más decididas y a comenzar a dar nuestros nuevos primeros pasos, y por ello, a animar a otras personas a conocer a quien llena nuestras vidas de plenitud. Conocer las experiencias de cómo transmitir la fe a los que no conocen a Jesús o se han alejado de Él. Por esto, creemos que la misión de la Iglesia se vió bastante reflejada.

El ambiente global nos fue impregnando y vivimos así una experiencia de comunión eclesial que traemos dentro y que, al menos para nosotras, ha supuesto un empujón grande. 

En este sentido, podemos destacar la experiencia de J.L. Calero, como en la búsqueda podemos encontrar grandes testimonios como el de él. Por ello, nos quedamos con su valentía para exponerlo. Cómo el Señor se vale de los momentos más inesperados y a veces dolorosos,  para hacerse presente. Todo cambia en nuestra vida a la luz de su Palabra ¡Qué maravilla!

Desde aquí, queremos agradecer a nuestro párroco, Quino, por brindarnos esta oportunidad, por contar con nosotras en esta gran misión que nos espera. Felicitar y agradecer a la organización, a la Delegación de Nueva Evangelización, a los voluntarios, Seminario, seminaristas y al resto de colaboradores por este gran trabajo, esfuerzo y dedicación. 

Por último, queremos animar a quienes no lo han hecho o no han podido hacerlo, a participar en los próximos eventos diocesanos. El esfuerzo se ve recompensado y merece la pena. Por eso, nos gustaría que sigan haciendo encuentros como estos  en la Diócesis y después, trabajar sus enseñanzas en las parroquias, grupos, comunidades, movimientos y, sobre todo, en la vida de cada uno de los que seguimos caminando con y para Él. Nuestro Señor, nuestro maestro, al que amamos, nos guía y nos sostiene en nuestras noches y días. Porque es Él quien le da sentido a nuestras vidas.

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